Frecuentemente, las narraciones de terror nos cuentan historias sobre peligrosos invasores extraterrestres que amenazan nuestra civilización. A menudo estos invasores malignos se apropian del cuerpo de sus inocentes víctimas, siendo necesaria su expulsión violenta para restablecer la subvertida normalidad corporal. Este esquema narrativo se adecua perfectamente al enfermar por cáncer; un tumor ataca nuestro organismo requiriendo de la expeditiva intervención médica para recuperar el estado de salud. Así, el restablecimiento de un nuevo orden tras el caos oncológico constituye una condición absolutamente necesaria en la resolución del cáncer… ¿en qué se transforma la paciente tras superar su dolencia? ¿cambia su vida tras la brutal acometida del enfermar?

Es importante recordar que mediada la década de los ’90 Tedeschi y Calhoun describieron un posible nuevo estado vital generado entre las supervivientes de cáncer tras haber expulsado al caótico invasor, un orden que si bien no siempre se instaura sí constituye ya en nuestros días el objetivo deseable y normativo para una mayoría de pacientes oncológicas. Tedeschi y Calhoun introducen por primera vez el concepto:

Crecimiento Postraumático entendido como «la experiencia de un cambio positivo que ocurre como resultado de la lucha frente a una crisis de vida»

[/vc_column_text][vc_column_text] Además, construyeron  el cuestionario actualmente más utilizado para valorar la presencia de cambios positivos entre la población traumatizada, el “Posttraumatic Growth Intentory” (PTGI) A grandes rasgos, estos autores defienden que, después de la curación de un cáncer, cabría esperar, entre una proporción significativa de las personas afectadas por la enfermedad, la presencia de alguna de estas transformaciones vitales que apuntan a la presencia de procesos de maduración y enriquecimiento personal. Veamos algunas destacadas:

1

Una mejora en las relaciones interpersonales, una sensación de mayor cercanía con los demás (Ítem 20 PTGI “He aprendido lo maravillosa que es la gente”) En la práctica este precepto se traduce en un fortalecimiento de los tradicionales vínculos familiares y la superación de los conflictos relacionales previos a la enfermedad. Evitar las discusiones, mostrarse siempre comprensiva, favorecer la armonía, reconfigurar en términos de concordia la relación con el marido y los hijos… formaría en la práctica parte del crecimiento personal descrito por Tedeschi y Calhoun.

2

Cambio en los intereses y actividades, emprender nuevos proyectos vitales (Ítem 3 PTGI “He desarrollado nuevos intereses”) La lógica del “sueño americano” se fundamenta en el fomento de la iniciativa individual, en la posibilidad de madurar personalmente a partir de la puesta en práctica de aspiraciones que comúnmente toman formato empresarial, cambios en la vida laboral… Esta loa al emprendedor que rige su propio destino, manifestada en el desarrollo de un proyecto vital, forma también parte del crecimiento postraumático.

3

Sensación de mayor fortaleza personal y seguridad en sí misma (Ítem 19 PTGI “He descubierto que soy más fuerte de lo que pensaba”) Pese a que la experiencia de sobrevivir a un cáncer suele ser relatada como un proceso donde prima una posición pasiva, poco más que seguir las indicaciones del equipo médico, desde el crecimiento postraumático se afirma que la curación constituye en gran parte producto del esfuerzo personal. Serían determinadas características individuales, vinculadas a la idea de fortaleza, las que ayudarían a encauzar el cáncer hacia la recuperación o la muerte del paciente.

4

Un mayor desarrollo espiritual y preocupación por las cuestiones de tipo existencial (Ítem 18 PTGI “He fortalecido mi fe religiosa”) En la práctica y contexto norteamericano la espiritualidad se encuentra intrínsecamente vinculada a la idea de religiosidad, es decir, el crecimiento se manifestaría en una mayor implicación en las actividades de la comunidad religiosa. Lo cual, siendo respetabilísimo como opción personal, resulta cuanto menos extraño que se describa en términos de cambio positivo desde la tesis del crecimiento.

5

Una nueva valoración de la existencia centrada en el cambio de prioridades y estilos de vida (Ítem 1 PTGI “He cambiado mis prioridades sobre lo que es importante en la vida”) En muchas ocasiones estos cambios se vinculan a la idea de salud como bien absoluto que es necesario proteger implementando nuevas pautas de actividad, dieta, ejercicio físico, control del estrés… O lo que es lo mismo, que la enfermedad responde a las elecciones realizadas por un individuo que en último término es el responsable de su estado de salud.

En resumen, defensa de la armonía en el núcleo familiar, fomento del espíritu de emprendeduría, culto a la fortaleza individual, retorno a los valores religiosos tradicionales y autorresponsabilización en el estado de salud constituyen los ejes ideológicos a partir de los cuales se desarrolla el concepto de crecimiento postraumático en cáncer. O, si se me permite una bromita de mal gusto y un tanto irreverente, para Tedeschi y Calhoun la mejor respuesta tras superar un evento traumático pasa por adscribirse entusiásticamente a los valores defendidos en el programa electoral del conservador Partido Republicano. Sin duda es esta una opción tan respetable y elogiable como cualquier otra, pero me pregunto el motivo por el cual el ateísmo, la misantropía, disfrutar sin freno de los placeres de la vida, despreocuparse del estado de salud, renegar de la familia tradicional o ser plenamente conscientes de nuestra fragilidad y debilidad, no puedan ser también elementos asociados a un proceso de maduración tras superar un cáncer.

Sin emitir juicio de valor, pretendemos simplemente considerar que la propuesta derivada del concepto crecimiento postraumático de Tedeschi y Calhoun no puede entenderse en su temática y derivaciones si no es defensa de unos determinados valores que coinciden curiosamente con aquellos propugnados por los sectores más conservadores de la sociedad americana. Propuestas alternativas pasarían por, desde una perspectiva más inclusiva, considerar como crecimiento todos aquellos procesos experimentados por las pacientes oncológicas como cambios positivos asociados no tan solo a la superación sino también a la vivencia de enfermar, conteniendo incluso aquellas transformaciones más antinormativas o contraculturales que cuestionan el “status quo”.

Adenda: El concepto de crecimiento postraumático ha sido plenamente incorporado al ideario de las principales organizaciones anticáncer americanas de ideología conservadora (por ejemplo la “Susan G. Komen for Cure”, creadora de las omnipresentes carreras populares en rosa) Junto a la fortaleza, la feminidad, la positividad o la solidaridad que caracterizan a la nueva superviviente oncológica, las transformaciones en positivo generadas en la lucha contra la enfermedad, definen también a aquellas que han superado una neo de mama. Así, el cáncer viene de la mano de un mayor conocimiento de la vida y de uno mismo. Destacamos que no es este un conocimiento secreto, trágico o trascendente reservado a una élite de elegidas, sino un conjunto de generalidades propias del sentido común tomadas del acervo popular… ¿qué nos encontramos en el discurso generado por Tedeschi y Calhoun en torno al crecimiento postraumático? Pues contenidos como: disfrutar el momento (el carpe diem fue introducido en las Odas de Horacio durante el siglo I a. C…. ¡hace mas veinte siglos que estamos reflexionando sobre este tema!), el valor de cuidar las relaciones interpersonales y la importancia de la familia como red de apoyo, la irrelevancia de las cosas materiales, la necesidad de conocernos a nosotros mismos, los placeres de contactar con la Naturaleza… en suma, un conjunto de tópicos de escasa originalidad que podrían conformar el índice de cualquier libro de autoayuda. Desde el más profundo de los respetos entiendo que las mujeres con cáncer de mama tienen muchas cosas valiosas que contar, una experiencia única que aportar sumamente útil para todos aquellos que sufren y se desesperan… pero todo ello tiene poco que ver con el crecimiento postraumático. La función de este crecimiento en la versión de Tedeschi y Calhoun pasaría más por dotar de una cierta capa de conocimiento a las mujeres diagnosticadas definidas por las organizaciones anticancer conservadoras de los EUA; a la fuerza, la feminidad y el pensamiento positivo que caracterizan a la nueva superviviente oncológica le podemos añadir ahora una nueva cualidad: la sabiduría.